Cómo Spirit of Kalamazoo y el Downtown Kalamazoo Collective están revitalizando el centro de la ciudad
Los negocios locales como Spirit of Kalamazoo son la columna vertebral de la comunidad. Más allá de ofrecer productos y servicios, crean espacios que fomentan la conexión y el sentido de pertenencia.

Por Chidalu Nnorukah, Matthew Studier, Sasha Wilson y Tabassum Sayeka Tarannum
Esta historia fue producida por un equipo colaborativo de estudiantes del Community-Engaged Digital Storytelling (CEDST) Lab de Western Michigan University. Es un proyecto conjunto con el Southwest Michigan Journalism Collaborative —del cual New/Nueva Opinión es miembro— y su proyecto de reportaje sobre desarrollo comunitario equitativo. Las imágenes fueron captadas por la fotógrafa local Taylor Scamehorn.
Desde que abrió sus puertas en 2011, Spirit of Kalamazoo se ha convertido en un reflejo del orgullo comunitario. Copropiedad de Kathleen Widner y su esposo, Andrew Widner, la tienda ofrece a sus clientes una variedad de productos de inspiración local, incluyendo ropa estampada, helados, regalos y golosinas para perros.
En sus primeros años, el negocio se enfocó principalmente en ropa estampada para instituciones educativas como Western Michigan University (WMU) y Kalamazoo College. Sin embargo, con el tiempo, el negocio comenzó a inclinarse más hacia celebrar la ciudad misma. Hoy, muchos de sus productos llevan inscripciones que enorgullecen a Kalamazoo y al estado de Michigan, y que conectan tanto con los locales como con los visitantes.
Los negocios locales como Spirit of Kalamazoo son la columna vertebral de la comunidad. Más allá de ofrecer bienes y servicios, crean espacios que fomentan la conexión y un sentido de pertenencia. Para Kathleen Widner, ser parte de la comunidad va más allá de administrar una tienda. Spirit of Kalamazoo es miembro del Downtown Kalamazoo Collective, una asociación de dueños de pequeños negocios que trabajan juntos para fortalecer el centro de la ciudad, y de la cual Widner forma parte como integrante de la junta directiva.
“Trabajamos juntos para crear eventos divertidos que atraigan a la gente al centro y también a nuestras tiendas. Queremos ser un espacio divertido y seguro, pero también queremos animar a la gente a comprar y comer en los negocios del centro”, dice Kathleen Widner.

A través del colectivo, los dueños de negocios organizan eventos sociales que atraen a la gente al centro, no solo para comprar sino también para convivir. Estos eventos fomentan la unión de la comunidad y ayudan a que los pequeños negocios prosperen al atraer gente al corazón de la ciudad.
Widner describe una de las maneras en que el colectivo ha ayudado a prosperar a los pequeños negocios: “Hay un evento que hacemos en septiembre llamado ‘Dogs in the Zoo’ que ayuda a nuestros negocios enfocados en perros, pero nos ayuda a todos porque es divertido ver perros, y yo vendo golosinas y pañoletas para perros. Otra tienda quizás venda correas.
“Cuando Climb Kalamazoo tiene sus campamentos, la gente entra después de su día de escalada y se toma un helado para celebrar, y cuando Gazelle Sports organiza sus distintas carreras, mucha gente pasa a comprar un helado. Y si hay otro evento sucediendo en el centro, sin duda ayuda a otros pequeños negocios como el nuestro.”
El colectivo también brinda apoyo más allá de los eventos. Los miembros se ayudan entre sí a establecer plataformas digitales, comparten ideas y se animan mutuamente en formas de fortalecer sus negocios. Para Widner, ese apoyo también viene acompañado de un sentido de responsabilidad hacia los demás dueños de tiendas. “También somos sensibles a lo que otras personas están vendiendo”, explica. “Si sé que una tienda tiene una línea de utensilios de cocina, yo también podría venderla, pero voy a ser sensible y no hacerlo, porque no quiero quitarle ventas a esa persona”, dice.


Para muchos jóvenes en Kalamazoo, los negocios locales también sirven como un primer paso hacia el mundo laboral. Las tiendas pequeñas a menudo les dan a estudiantes de preparatoria y universidad su primer empleo y la oportunidad de integrarse a la comunidad. Para Widner, esto se ha convertido en una de las partes más gratificantes de dirigir Spirit of Kalamazoo.
Más allá de vender productos, el negocio la ha ayudado a construir amistades, conectar con los residentes y apoyar a los estudiantes mientras crecen. “He empleado a muchos estudiantes universitarios de Western Michigan College, Kalamazoo College y Kalamazoo Valley Community College (KVCC) a lo largo de los años. Muchos de ellos empiezan con nosotros, tal vez en su segundo año, y se quedan hasta que se gradúan”, dice.
Sin embargo, dirigir un pequeño negocio viene con sus retos. Para Widner, uno de los mayores desafíos es la naturaleza estacional del negocio en Michigan, donde los inviernos largos y severos pueden frenar mucho las operaciones: “El clima es un factor enorme. Enero y febrero pueden ser los meses más brutales. Hay algunos días en que las puertas nunca se abren.”

Pero el negocio suele recuperarse cuando mejora el clima, especialmente durante los meses de verano, cuando las temperaturas más cálidas traen una afluencia de visitantes. “Tratamos de ampliar el horario durante las épocas de buen clima, como en junio y julio. Nos quedamos abiertos hasta las 9 pm y aprovechamos a los turistas que nos visitan. Abrimos más, con la esperanza de compensar las pérdidas”, dice Widner.
Como muchos pequeños negocios, Spirit of Kalamazoo todavía se está recuperando del impacto de la pandemia de COVID-19. El cambio hacia el trabajo remoto y un estilo de vida más digital ha afectado indirectamente a los negocios locales que antes dependían mucho del tránsito de personas en las zonas del centro. “Cuando llegó el COVID en 2020, cerramos por tres meses. Cuando por fin abrimos, no había tanto movimiento. Estaba muy tranquilo”, recuerda Widner.
Antes de la pandemia, la tienda se beneficiaba del flujo constante de profesionales que trabajaban en el centro. “2019 fue nuestro mejor año; cada año ha ido mejorando un poco, pero nada como era antes del COVID. Antes teníamos muchos oficinistas que pasaban en su hora de almuerzo, pero recuperar eso no ha sido como antes, porque muchas oficinas ahora son híbridas”, agrega.



Aunque Kalamazoo todavía tiene un número creciente de jóvenes adultos viviendo en apartamentos residenciales, Widner cree que muchos de ellos dependen más de los servicios de entrega a domicilio, como DoorDash, lo que reduce aún más el tránsito de clientes para los pequeños negocios locales.
Más allá de los trabajadores del centro, WMU y Kalamazoo College juegan un papel en ayudar a que los pequeños negocios prosperen. Al traer nuevos estudiantes, personal y visitantes a la comunidad cada año, las universidades generan un flujo constante de personas que exploran el centro y apoyan a las tiendas locales.
Para negocios como Spirit of Kalamazoo, esa conexión con la comunidad universitaria se ha vuelto una parte importante para mantenerse visibles y seguir creciendo.
